martes, 25 de diciembre de 2012

Por el aguinaldo (microrrelato navideño)

Sin duda lo peor de las navidades eran los encuentros aparentemente afables con familiares que durante el resto del año ni se dignaban a dar señales de vida pero que oye, cuánto nos queremos y qué familia más unida tenemos. Apariencias, para exportar. Y en esas me encontraba ahora, riéndome de un chiste sin gracia que no estaba escuchando del tío abuelo que tiene ochenta años y desvaría.
“Yo todo bien, la carrera ahí va, sólo me queda un año para terminar. No, en farmacia no estudiamos cinco años para ser sólo simples dependientes”. A ver cómo hacías entrar en razón a aquellos tozudos que por las veces que los has visto podrían perfectamente ser algún vecino del barrio con el que te has cruzado varias veces. Cuánta falsedad. ¿Qué están contando ahora sobre su hijo? Ya empiezan los cotilleos, esto va a alargarse. ¿Por qué, mundo cruel? Sinceramente su divorcio me importa un mejillón en escabeche... Pero yo asiento, y cojo un polvorón, que comer calma la ansiedad.
Que conste que me quedo por si caen algunos cochinos euros, que no está la cosa como para sacrificar el aguinaldo. No me miréis así, no es por ser frívola pero me lo merezco, lo juro. Al fin y al cabo a la familia no la podemos elegir, hay que apechugar con la que nos viene de serie cuando venimos al mundo. Ay de nosotros tan inocentes y tan recién nacidos que no sabemos la que se nos viene encima...
“Sí, sí, tienes razón tío, no hay trabajo porque los inmigrantes y las mujeres los queremos acaparar. Por supuesto”. Si lo sé, nazco huérfana.

FELICES FIESTAS A TODOS. Aguantad las formalidades como podáis pero descansad. Y para los estudiantes... empezad al lío que ya veréis la que os va a caer encima este enero-febrero con los exámenes ;)

viernes, 21 de diciembre de 2012

Berlín.


Es invierno y tiemblo.
No sé si estarás pensando lo mismo que yo.
Te miro, sin mirarte, puesto que no te tengo delante
y te imagino tumbado, acaso durmiendo.

Quiero soñar junto a ti,
pero tienes un muro que a veces no me deja.
Berlín dividida es nuestra cama esta noche.
Reprimo un abrazo, me tumbo
de espaldas a tu espalda
y me abrazo yo sola.

Qué difícil es comprender que yo,
o todo o nada.
Y que cuando yo todo, tú poco.
Tú siempre poco, otras veces todo y nada.
Me da por buscarte con los pies
para después huír sobresaltada.

El problema es que nunca sé
si no quieres mirarme
o es que acaso duermes.
Y si duermes, ¿por qué no sueñas?
¿Por qué no me miras? Juntemos Berlín
para que vuelvas a acostumbrarme
a que pensemos lo mismo.
Entonces tú todo, y yo más, eso siempre.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Quimifobia (1/2)

He vuelto a recordar gracias a una lectura de un post de un blog al que llegué por twitter o algo así de una experiencia que me gustaría analizar y sobre la que podría tener mucho que decir pero por pereza nunca lo hago.

Para poneros en situación os diré que estaba dando un paseo por la Fira de Tots Sants en Cocentaina. Aparte de ser una feria en la que muchos comercios o empresas tienen la oportunidad de anunciarse o presentarse, hay una gran zona, por la parte antigua de la ciudad, que sigue más la estética de mercado medieval. Se sabe que la gente que transita estos mercados va haciendo una especie de gira de pueblo en pueblo donde monta sus puestos y vende artesanía o bienes no tan artesanos, comida casera... y hierbas terapéuticas y demás remedios “naturales”.

No he podido evitarlo y seguro que habréis pillado al vuelo ya sobre qué voy a hablar. Pues bien, paseando me pararon en un puesto por si quería probar unas sales exfoliantes (no recuerdo cómo se llamaban pero eran como unas sales de baño pero que servían para exfoliar la piel) con olor a limón que te dejaban la piel suave, hidratada, etcétera. Me dije: ¿Por qué no? Vamos a ver cómo funciona esto, por simple curiosidad. Estuve escuchando como el chico me guiaba en el proceso y me soltaba el rollo que tendría ya aprendido casi de memoria sobre las buenas propiedades de sus sales maravillosas. No tenía intención ninguna de recriminarle nada, sólo escuchar y valorar con actitud crítica los productos que se suelen vender a cualquier público y el cómo lo venden. Una curiosidad que cualquiera del gremio podría ostentar, vaya.

Pero llegó el momento en que mis acompañantes se dieron cuenta de que me quedaba atrás y retrocedieron. Sin mala idea pero desconociendo mis planes de anonimato, entraron en juego. Primero un amigo más escéptico me delató diciéndole al hombre que yo sabía de lo que hablaba puesto que era farmacéutica. La reacción del chico, sacado ya de su zona de confort en la que sólo se limita a repetir el rollo, fue un tanto brusca, callándose en seco y respondiendo enseguida que esto no era como los medicamentos porque era «natural». Al parecer se vio ofendido por el comentario, o intimidado, porque corrió a defenderse ante mi amigo. Sin embargo yo seguía callada y supongo que ante la palabra natural algún músculo facial se me debería mover. Ya tardaba en salir.

Luego intervino otra amiga, no sé si en defensa mía, contradiciendo al comentario de mi amigo escéptico o poniéndose de parte del hombre a modo de conciliación. Dijo que sí, que era farmacéutica pero que estas cosas me gustaban o me iban o no sé qué dijo exactamente ni qué quiso decir. Parece ser que la gente me conoce mucho y puede opinar sobre lo que yo pienso y dejo de pensar sin preguntarme primero ni dejarme opinar. El caso es que aquí hablaba todo el mundo sobre mí menos yo. El chico siguió enfrascado en su gesta anti-fármacos dando argumentos que nadie le pedía y se montó una algarabía alrededor mío que no favorecía mucho mis planes. Eso sí, me lavaron las manos con agua calentita como parte de la prueba del producto (mmm, agua calentita...).

Pensando que debía intervenir, me decidí por ser ambigua y entre los intercambios de opiniones dije algo así como: Bueno, cada cosa tiene su lugar... (que es realmente lo que creo, con matices claro).

Fue un rato incómodo hasta que se suavizaron las opiniones y el tratamiento con sales terminó. No se volvió a sacar el tema ni el dependiente se dirigió a mí personalmente para dialogar sobre aquello. Siguió con sus instrucciones memorizadas.

Pero sin duda el momento más incómodo fue cuando después de acabar, asentí con la cabeza como dando aprobación a la suavidad de mis manos, me despedí del chico y me fui sin comprarle nada. Seguramente el chico tendría las mejores intenciones del mundo y no se le puede culpar que desconozca ciertas cosas. Hizo buen trabajo mientras me guiaba en el proceso, pero desde el principio no había tenido intención de comprar nada y no lo iba a hacer por pena.

En próximas entradas terminaré de matizar esta experiencia con algunas observaciones sobre la venta de remedios ambulantes y el concepto de "natural" y hasta qué punto ha calado tanto en la sociedad.

lunes, 5 de noviembre de 2012

C++ Calculadora de Ecuaciones de Segundo Grado

Este verano estuve aprendiendo gracias a @agus3985 a programar en C++ (cosas muy básicas) y tras trastear con código y programillas cuyas funciones no suponían una verdadera utilidad para mí me puse a pensar: ¿Cómo podría yo aplicar esto a mi vida para que suponga una utilidad?
Por entonces estaba preparándome para septiembre la asignatura de técnicas analíticas, en cuya primera unidad temática habían unos ejercicios que para su resolución en cierto momento requerían resolver ecuaciones de segundo grado muuuy tediosas. Creedme cuando os digo que era un infierno llegar a ese punto, después de un desarrollo ya de por sí largo del problema, y no poder continuar porque te aparece tal mastodonte matemático.
Igual tiendo a exagerar un poco, pero de verdad que toca las narices meter los numeritos en la calculadora a mano y en la memoria.

Por eso, ni corta ni perezosa, viendo que lo único que había que hacer era declarar un par de variables y aplicar la fórmula, me lancé a lo loco. Con un poco de ayuda en detalles nimios de mi mentor para la versión alfa del proyecto, lo conseguí. Y aquí lo pongo a disposición de todos a los que interese :D

El archivo lo tengo en .EXE (para Windows, vamos). Pero os voy a poner también el enlace del archivo .CPP sin compilar, para que aquellos que tengan Linux, Mac u algún otro puedan usarlo. Esto, claramente quiere decir que pongo a disposición pública el código fuente de mi proyecto de pacotilla, que podréis ver aquí copiado o descargarlo también en los enlaces de bajo.

El programa no tiene interfaz gráfica, pues eso me queda aún un poco lejos. Desconozco si habrá algún "UI-maker" para dummies como yo, pero estuve trasteando el Qt y no hubo manera. De veras que lo intenté. Y el señor @agus3985 tampoco quiso ayudarme porque dijo que eso iba a ser complicado para lo que yo sabía. Así que nada, es una pantalla en negro tipo consola, pero ¡¿acaso necesitaba yo algo más si ya con esto podía conseguir los ansiados resultados que tanto tiempo me costaban manualmente?! (leer con voz dramática)

Por descontado, estoy abierta a sugerencias, quejas, abucheos, ideas de optimización o incluso interfaces gráficas (jeje). Ahora os voy a dejar unos tips para que todo vaya como la seda con mi Calculadora de Ecuaciones de Segundo Grado (beta).

TIPS:
- Notación inglesa de decimales. Esto quiere decir que en vez de la coma usaremos un punto (ej: 0,5 MAL --> 0.5 BIEN)
- Para datos con potencias científicas, no sé cómo es la manera correcta de expresarlas, así que las convierto a número decimal normal, por mucho cero que eso me cueste xD si sabéis cómo hacerlo, os ahorraréis este proceso. (ej: -8.7 x 10 ^ -9 ---> pasa a ser... ---> -0.0000000087). Este tipo de números eran los que manejaba yo... horroroso.

 ENLACES:

Archivo .EXE
Archivo .CPP para compilar
Archivo .TXT con el código fuente
Archivo .ZIP con todo lo anterior

Disfrutadlo. Para cualquier comunicación sobre el programa, podéis localizarme comentando aquí bajo o mandándome un email a theatre.of.solitude@gmail.com

jueves, 25 de octubre de 2012

Del tiempo silogístico o la teoría de la relatividad estudiantil y demás verdades.

Todos los que os enfrentéis día a día a la ardua tarea del aprendizaje, la entrega de trabajos o proyectos, conoceréis ampliamente los placeres de la procrastinación. (¡Ojo! Para los mal pensados: No es ninguna práctica sexual depravada.)
Para todos vosotros, os dejo este fragmento de una pequeña hipótesis que creo que forma parte de la cultura general que vamos desarrollando a partir de incontables experiencias y que estoy segura de que entenderéis a la perfección.
Mi hipótesis, además, está formulada formalmente en las bases de la lógica, ésa ciencia que ha dado vida a las matemáticas que validan las hipótesis más respetadas vigentes hoy día. Por eso afirmo lo que voy a exponer como cierto hasta que alguien me demuestre lo contrario (y estoy segura de que eso tardará en llegar) ¡Aguante Popper! (Para los mal pensados o los drogadictos, tampoco es lo que pensáis.)

Ea, allá va:


A más tiempo de trabajo disponible, más distracciones.
Las distracciones sustraen parte de ese tiempo disponible, por tanto:
A más distracciones, menos tiempo.

Conclusión: A más tiempo menos tiempo.

Y es así, amigos, como los estudiantes entendemos la teoría de la relatividad y cómo el tiempo puede dilatarse y encogerse de manera inversamente proporcional a nuestra voluntad. Procrastinad en paz. Amén.

lunes, 22 de octubre de 2012

Escribir como...

El otro día me preguntaron que si me había leído "Crimen y castigo". Yo, toda contenta respondí positivamente, pues me pareció una novela buenísima por algunas razones, y la verdad es que los delirios del personaje (destilación de los del autor, en mi opinión) son muy impactantes. Al menos yo que creo que para algunas cosas soy muy empática, me pareció que las preocupaciones del personaje eran algo tan real, que no hizo falta que adornara con muchos recursos literarios para poder transmitir lo visceral de ellas.

Pero mi sorpresa vino cuando me dijeron que mi estilo recordaba al del bueno de Dostoievski, cosa que me dejó patidifusa, pues desde hace un año que no estoy bajo la influencia de esa novela. Creo haber superado ya esa época en la que sin darte cuenta, cualquier cosa que escribes lo haces imitando al autor. Por una parte, me resulta halagador que me comparen con Dostoievski porque su estilo directo y visceral es algo que pretendo conseguir… Vamos, al menos me gustaría causar en los demás (en mis lectores) el efecto que a mí me causó él, pero creo que estoy muy lejos de conseguirlo. Ojalá sea verdad, pero me parece que aún me queda camino por recorrer.

Es mi propósito el remover las entrañas de los lectores, desconcertarles y producirles asco, temor, ternura, melancolía o euforia. Pero como a mi público no parece afectarle la forma en la que empleo el lenguaje para conseguir esto, tiendo siempre a intentarlo de manera más explícita y bruta. A veces de verdad que me apetecería meterles a todos una patada literaria en sus bocas asténicas para que despertaran un poco y sintieran algo. Parecen todos maniquís. Al hablar de la patada me acuerdo entonces de los artistas de vanguardia que escandalizan al espectador para removerle las entrañas. Pero claro, creo que aún no estoy dispuesta a abrirme los pies en canal y caminar después sobre brasas. Creo que aún no. Pero ¡diantres! Qué difícil es hacer que alguien se crea una palabra de lo que digo y se la tome en serio. Igual es que yo me tomo demasiado en serio lo que dicen los demás. Las personas a las que leo, las personas a las que me gusta escuchar. Intento ver más allá de lo que la gente me cuenta, intento empatizar con aquellos que me importan, porque realmente quiero compartir lo que sienten.

Y poco más. Supongo que es natural imitar en cierto sentido a algún autor después de haberlo leído. No dura mucho el efecto pero supongo que es el principio de un largo camino en el que encontrar el estilo propio.

jueves, 11 de octubre de 2012

Jorge Cadavid

HACER COSAS CON PALABRAS

Quiero hacer cosas con palabras
por ejemplo, construir un vaso de vidrio
y una imagen clara como el agua
que atraviese su forma devota
Quiero beber su espectro luminoso
en el gastado hilo del día
Deseo sentir el recorrido absorto
de la transparencia en mi garganta
y verificar en silencio
que las ideas descienden líquidas
y es imposible retener su caudal
con solo mi pensamiento.


TEORÍA MÍNIMA DE LA DISTANCIA

Las burbujas
del fondo del estanque
hablaron del tiempo y lo visible
inseparables hacedores
de la distancia
Contemplaron la lejanía
Meditaron sobre los horizontes
que rodean todo
y dijeron que todavía
nada en el mundo ha desaparecido
Nacen y mueren
desde el fondo del estanque
tantas burbujas
y nadie les hace caso.


ODA A LOS OJOS DEL PÁJARO

Donde había puntos y comas
El pájaro vio semillas
Donde había versos
El pájaro sólo vio caminos
Donde había párrafos
El pájaro vio nubes
No es que lea mal los signos
El pájaro ha sido deliberado,
Laborioso incluso,
Pero nunca buscó la perfección
Nunca se entretuvo en la técnica
Más de lo necesario.


EJERCICIO NOCTURNO

Dejo caer una piedrecilla
En mitad del sueño

Se mueve el agua de la memoria
Y todo el cielo.


Tratado de cielo para jóvenes poetas.
Jorge Cadavid

lunes, 8 de octubre de 2012

Actualizando blogger desde el móvil

Me volví loca para acceder a los servicios de Google desde el móvil. No hay aplicaciones disponibles y la versión móvil de Gmail o de acceso a Blogger simplemente no funciona. Pero por fin me he acordado de que se puede actualizar por correo electrónico y estoy haciendo una primera prueba. Desde el email del ordenador. Más tarde lo intentaré desde el móvil, pero como en principio es un poco tedioso escribir allí, lo pruebo antes desde aquí. La necesidad en las noches de insomnio de escribir alguna cosilla ya hará el resto, que últimamente lo que es insomnio y desequilibrios del sueño no me faltan.
Esperemos que no se prolonguen mucho y sólo necesite acostumbrarme a este nuevo horario que hacía tanto que no sufría (porque madrugar es un sufrimiento, es así al menos para mí ahora).

sábado, 15 de septiembre de 2012

Un lugar limpio y bien iluminado; Ernest Hemingway

Era tarde y todos habían salido del café con excepción de un anciano que estaba sentado a la sombra que hacían las hojas del árbol, iluminado por la luz eléctrica. De día la calle estaba polvorienta, pero por la noche el rocío asentaba el polvo y al viejo le gustaba sentarse allí, tarde, porque aunque era sordo y por la noche reinaba la quietud, él notaba la diferencia. Los dos camareros del café notaban que el anciano estaba un poco ebrio; aunque era un buen cliente sabían que si tomaba demasiado se iría sin pagar, de modo que lo vigilaban.
— La semana pasada trató de suicidarse —dijo uno de ellos.
— ¿Por qué?
— Estaba desesperado.
— ¿Por qué?
— Por nada.
— ¿Cómo sabes que era por nada?
— Porque tiene muchísimo dinero.
Estaban sentados uno al lado del otro en una mesa próxima a la pared, cerca de la puerta del café, y miraban hacia la terraza donde las mesas estaban vacías, excepto la del viejo sentado a la sombra de las hojas, que el viento movía ligeramente. Una muchacha y un soldado pasaron por la calle. La luz del farol brilló sobre el número de cobre que llevaba el hombre en el cuello de la chaqueta. La muchacha iba descubierta y caminaba apresuradamente a su lado.
— Los guardias civiles lo recogerán —dijo uno de los camareros.
— ¿Y qué importa si consigue lo que busca?
— Sería mejor que se fuera ahora. Los guardias han pasado hace cinco minutos y volverán.
El viejo sentado a la sombra golpeó su platillo con el vaso. El camarero joven se le acercó.
— ¿Qué desea?
El viejo lo miró.
— Otro coñac —dijo.
— Se emborrachará usted —dijo el camarero. El viejo lo miró. El camarero se fue.
— Se quedará toda la noche —dijo a su colega—. Tengo sueño y nunca puedo irme a la cama antes de las tres de la mañana. Debería haberse suicidado la semana pasada.
El camarero tomó la botella de coñac y otro platillo del mostrador que se hallaba en la parte interior del café y se encaminó a la mesa del viejo. Puso el platillo sobre la mesa y llenó la copa de coñac.
— Debía haberse suicidado usted la semana pasada —dijo al viejo sordo. El anciano hizo un movimiento con el dedo.
— Un poco más —murmuró.
El camarero terminó de llenar la copa hasta que el coñac desbordó y se deslizó por el pie de la copa hasta llegar al primer platillo.
— Gracias —dijo el viejo.
El camarero volvió con la botella al interior del café y se sentó nuevamente a la mesa con su colega.
— Y a está borracho —dijo.
— Se emborracha todas las noches.
— ¿Por qué quería suicidarse?
— ¿Cómo puedo saberlo?
— ¿Cómo lo hizo?
— Se colgó de una cuerda.
— ¿Quién lo bajó?
— Su sobrina.
— ¿Por qué lo hizo?
— Por temor de que se condenara su alma.
— ¿Cuánto dinero tiene?
— Muchísimo.
— Debe tener ochenta años.
— Sí, yo también diría que tiene ochenta.
— Me gustaría que se fuera a su casa. Nunca puedo acostarme antes de las tres. ¿Qué hora es ésa para irse a la cama?
— Se queda porque le gusta.
— Él está solo. Yo no. Tengo una mujer que me espera en la cama.
— Él también tuvo una mujer.
— Ahora una mujer no le serviría de nada.
— No puedes asegurarlo. Podría estar mejor si tuviera una mujer.
— Su sobrina lo cuida.
— Lo sé. Dijiste que le había cortado la soga.
— No me gustaría ser tan viejo. Un viejo es una cosa asquerosa.
— No siempre. Este hombre es limpio. Bebe sin derramarse el líquido encima. Aun ahora que está borracho, míralo.
— No quiero mirarlo. Quisiera que se fuera a su casa. No tiene ninguna consideración con los que trabajan.
El viejo miró desde su copa hacia la calle y luego a los camareros.
— Otro coñac —dijo, señalando su copa. Se le acercó el camarero que tenía prisa por irse.
— ¡Terminó!—dijo, hablando con esa omisión de la sintaxis que la gente estúpida emplea al hablar con los beodos o los extranjeros—. No más esta noche. Cerramos.
— Otro —dijo el viejo.
— ¡No! ¡Terminó! —limpió el borde de la mesa con su servilleta y meneó la cabeza.
El viejo se puso de pie, contó lentamente los platillos, sacó del bolsillo un monedero de cuero y pagó las bebidas, dejando media peseta de propina.
El camarero lo miraba mientras salía a la calle. El viejo caminaba un poco tambaleante, aunque con dignidad.
— ¿Por qué no lo dejaste que se quedara a beber? —preguntó el camarero que no tenía prisa. Estaban bajando las puertas metálicas—. Todavía no son las dos y media.
— Quiero irme a casa.
— ¿Qué significa una hora?
— Mucho más para mí que para él.
— Una hora no tiene importancia.
— Hablas como un viejo. Bien puede comprar una botella y bebérsela en su casa.
— No es lo mismo.
— No; no lo es —admitió el camarero que tenía esposa—. No quería ser injusto. Sólo tenía prisa.
— ¿Y tú? ¿No tienes miedo de llegar a tu casa antes de la hora de costumbre?
— ¿Estás tratando de insultarme?
— No, hombre, sólo quería hacerte una broma.
— No —el camarero que tenía prisa se irguió después de haber asegurado la puerta metálica—. Tengo confianza. Soy todo confianza.
— Tienes juventud, confianza y un trabajo —dijo el camarero de más edad—. Lo tienes todo.
— ¿Y a ti, qué te falta?
— Todo; menos el trabajo.
— Tienes todo lo que tengo yo.
— No. Nunca he tenido confianza y ya no soy joven.
— Vamos. Deja de decir tonterías y cierra.
— Soy de aquellos a quienes les gusta quedarse hasta tarde en el café —dijo el camarero de más edad—, con todos aquellos que no desean irse a la cama; con todos los que necesitan luz por la noche.
— Yo quiero irme a casa y a la cama.
— Somos muy diferentes —dijo el camarero de más edad. Se estaba vistiendo para irse a su casa—. No es sólo una cuestión de juventud y confianza, aunque esas cosas son muy hermosas. Todas las noches me resisto a cerrar porque puede haber alguien que necesite el café.
— ¡Hombre! Hay bodegas abiertas toda la noche.
— Tú no entiendes. Este es un café limpio y agradable. Está bien iluminado. La luz es muy buena y también, ahora, las hojas hacen sombra.
— Buenas noches —dijo el camarero más joven.
— Buenas noches —dijo el otro. Continuó la conversación consigo mismo mientras apagaba las luces. Es la luz por supuesto pero es necesario que el lugar esté limpio y sea agradable. No quieres música. Definitivamente no quieres música. Tampoco puedes estar frente a una barra con dignidad aunque eso sea todo lo que proveemos a estas horas. ¿Qué temía? No era temor, no era miedo. Era una nada que conocía demasiado bien. Era una completa nada y un hombre también era nada. Era sólo eso y todo lo que se necesitaba era luz y una cierta limpieza y orden. Algunos vivieron en eso y nunca lo sintieron pero él sabía que todo eso era nada y pues nada y nada y pues nada. Nada nuestra que estás en nada, nada sea tu nombre nada tu reino nada tu voluntad así en nada como en nada. Danos este nada nuestro pan de cada nada y nada nuestros nada como también nosotros nada a nuestros nada y no nos nada en la nada mas líbranos de nada; pues nada. Ave nada llena de nada, nada está contigo. Sonrió y estaba frente a una barra con una cafetera a presión brillante.
— ¿Qué le sirvo?— preguntó el barman.
— Nada.
— Otro loco más —dijo el barman y le dio la espalda.
— Una copita— dijo el camarero.
El barman se la sirvió.
— La luz es bien brillante y agradable pero la barra está opaca —dijo el camarero.
El cantinero lo miró fijamente pero no respondió. Era demasiado tarde para comenzar una conversación.
— ¿Quiere otra copita? —preguntó el barman.
— No, gracias —dijo el camarero, y salió. Le disgustaban los bares y las bodegas. Un café limpio, bien iluminado, era algo muy distinto. Ahora, sin pensar más, volvería a su cuarto. Yacería en la cama y, finalmente, con la luz del día, se dormiría. Después de todo, se dijo, probablemente sólo sea insomnio. Muchos deben sufrir de lo mismo.


E.Hemingway 


viernes, 24 de agosto de 2012

Elogio de la sombra.

La vejez (tal es el nombre que los otros le dan)
puede ser el tiempo de nuestra dicha.
El animal ha muerto o casi ha muerto.
Quedan el hombre y su alma.
Vivo entre formas luminosas y vagas
que no son aún la tiniebla.
Buenos Aires,
que antes se desgarraba en arrabales
hacia la llanura incesante,
ha vuelto a ser la Recoleta, el Retiro,
las borrosas calles del Once
y las precarias casas viejas
que aún llamamos el Sur.
Siempre en mi vida fueron demasiadas las cosas;
Demócrito de Abdera se arrancó los ojos para pensar;
el tiempo ha sido mi Demócrito.
Esta penumbra es lenta y no duele;
fluye por un manso declive
y se parece a la eternidad.
Mis amigos no tienen cara,
las mujeres son lo que fueron hace ya tantos años,
las esquinas pueden ser otras,
no hay letras en las páginas de los libros.
Todo esto debería atemorizarme,
pero es una dulzura, un regreso.
De las generaciones de los textos que hay en la tierra
sólo habré leído unos pocos,
los que sigo leyendo en la memoria,
leyendo y transformando.
Del Sur, del Este, del Oeste, del Norte,
convergen los caminos que me han traído
a mi secreto centro.
Esos caminos fueron ecos y pasos,
mujeres, hombres, agonías, resurrecciones,
días y noches,
entresueños y sueños,
cada ínfimo instante del ayer
y de los ayeres del mundo,
la firme espada del danés y la luna del persa,
los actos de los muertos,
el compartido amor, las palabras,
Emerson y la nieve y tantas cosas.
Ahora puedo olvidarlas. Llego a mi centro,
a mi álgebra y mi clave,
a mi espejo.
Pronto sabré quién soy.

Jorge Luis Borges


martes, 21 de agosto de 2012

Lista de los 21 - Remake

Visto que las cosas han tomado un rumbo inesperado, lo cual no me desagrada, me veo fuera de lugar de la lista anteriormente publicada. Los cambios no son ni buenos ni malos, simplemente son. Y está bien que estos cambios me hagan quedar algo lejos de lo que era antes, porque eso significa que evoluciono. Aunque aún hay cosas que quisiera realizar de aquella primitiva lista que no he podido o que han pasado a segundo plano, han sucedido otras cosas inesperadas que valoro como importantes.
Podría suponer que cambiar cosas a tres días de mi cumpleaños estas alturas es como hacer trampas... pero en realidad la intención de la lista es echar una ojeada a esas cosas que han ocurrido en el tiempo de un año, esos detalles que han supuesto que el tiempo no pase en balde, con su aprovechamiento más o menos intenso... pero aprovechamiento al fin y al cabo. Y como mi lista es mia y la cambio cuando quiero, pues creo que no necesito dar más explicaciones. Ahí va:

Lista de los 21 - lo que ha acabado siendo

1. Bailar un solo improvisado.
Lo de improvisado ha sido un plus de reto, así que ha supuesto un cambio significativo respecto a lo que hice el año pasado. Por tanto, un avance.

2. Subir otro vídeo bailando a youtube. 
Fue del estilo del que tenía grabado en el salón. He podido ver mejoras en la precisión de los movimientos y la creatividad.

3. Publicar un microrrelato en un libro físico.
Gracias a un concurso de ArtGerust y su selección de los 200 para la antología. Mi primera publicación :D

4. Conducir un coche por primera vez. 
Pensaba que me quedaría muy lejos, o que sería desastroso, pero en contra de lo que ocurre cuando intento coger un vehículo de dos ruedas, con este me fue bastante mejor! Si es que si se explican las cosas bien, así sí.

5. Empezar a escribir un cuento largo/novela corta.
Esto es verdad, escribo menos de lo que me gustaría, pero me libro de prejuicios y escribo. Ya cuando tenga algo lo revisaré y editaré cosas, pero de momento dejo que fluya todo como salga y a ver qué pasa.

6. 22/30 entradas en el blog.
Este logro no lo he conseguido... Si me hubiera esforzado un poco más estaba ahí ahí... pero bueno, supongo que si no tengo cosas que decir o no sé cómo expresarlo, escribir por escribir no me supone nada.

7. Hacer pulseras de chapas y gorros de muñecas con ganchillo.
Este punto trataba sobre manualidades. Hice gorros para un taller de muñecas que hizo mi madre en la tienda y las pulseras de anillas de refresco, que aún sigo en ello así que si os acordáis de guardarme algunas... bienvenidas sean.

8. Aprender a usar los crótalos.
Conseguido en el taller intensivo de mi profe este año. La verdad es que ya tenía ganas, ahora a practicar lo más silenciosamente que pueda por el bien de los vecinos xD.

9. Ir a un festival de música.
Este año ha sido mi primer Viña Rock. A pesar del mal tiempo y el frío horrible fue una experiencia chula, descubrí algunos grupos interesantes, y bailé en otros que no eran tanto de mi estilo, pero su energía se contagiaba enormemente.

10. Hacer una escapadilla veraniega.
Lo llevaba buscando desde hace tiempo, me hacía ilusión poder pasar un par de días de relax fuera de casa con Agus olvidándome de examenes y esas cosas. Y con coche nuevo :O

11. Aprender a montar en bici.
Bueno... Arrancar es mi asignatura pendiente, mi equilibrio es pésimo en los vehículos de dos ruedas, no hago simbiosis y me equilibro yo pero no enderezo la bici. Aún así, ya arrancada logré hacerme el parquezuelo alargado de arriba del hospital todo lo largo que es. ¿Cuenta entonces como un semilogro?

12. Aprender un poco de C++.
Esto también surgió improvisadamente. Y le he encontrado utilidad a mis pequeños conocimientos y me he hecho un programita que resuelve ecuaciones de segundo grado. En técnicas analíticas me es muy útil, y si hay algo tedioso en el mundo, eso es aplicar la fórmula de las ecuaciones de segundo grado con números muy grandes, muy pequeños y con exponentes. De todo hay que aprender en esta vida.

13. Aprender Esperanto.
Mi curiosidad llega hasta límites insospechados. Puede que parezca que no tenga futuro ninguno, pero hay gente que aprende élfico, pues yo aprendo esperanto, quizás algún día me sea útil. Y es interesante ver las influencias de otros idiomas que tiene y comparar con el español, italiano, inglés, alemán... Es entretenido.

14. Cantar en un grupo.
Tampoco era algo planeado pero sí que ha sido significativo. Ya van dos veces, y ha sido medianamente decente, así que estoy contenta con ello :)

15. Mantener mi promesa de control sobre el malsano hábito de beber.
La verdad es que por el estilo de vida que llevo ahora ya casi no bebo apenas, quizás una cerveza muy de vez en cuando (cada dos semanas o así). Mi cerebro me lo agradecerá xD.

16. Mejorar mi estado físico (elasticidad y forma en general).
Esto es difícil de cuantificar... pero en general sí que he notado que en los últimos meses de clases de tribal me cuesta menos hacer las series de 20 abdominales, alcanzo más ángulo de apertura de piernas, me mantengo con la espalda erguida y me inclino hacia delante con menos esfuerzo. Yo creo que está conseguido.

17. Hacer algún plato de cocina chulo.
Eso de chulo es muy ambiguo, pero lo más destacado han sido una coca boba y fajitas, que las he comido, pero nunca las había hecho desde cero. Mención especial a mi pinche de cocina que ha colaborado también en ambas tareas :P

18. Subir Serra Gelada.
Bueno, tenía puesto subir una montaña o hacer senderismo a secas, pero resultó ser una sierra entera U_u. Ahora que ha pasado algo de tiempo pienso que lo repetiría, pero es como lo que nos pasa a las mujeres con los tacones, que al tiempo piensas: Si no sería para tanto... Y acabas diciéndote que no volverás a hacerlo.

19. Veinte libros leídos.
Me puse de meta 17, y hasta la fecha llevo 20. Éxito :)

20. El "jiji-jajá".
Es algo destacado, totalmente imprevisto y que tampoco pensé que alguna vez lo haría... Ea, ahí queda xD

21. Bonus por la sorprendente improvisación de muchos de los puntos.
Aunque este bonus no va exactamente para mí, puesto que muchas cosas no han sido planeadas. Me gusta que sucedan las cosas por sorpresa. Está bien :D

viernes, 3 de agosto de 2012

Te matan antes de muerto.

Iba caminando en dirección a casa cierta tarde de verano después de una purificadora clase de danza. Como es de esperar en los trayectos desde la academia hasta casa, no suelo fijarme mucho en las cosas que me rodean, sino que percibo detalles sensoriales distintos de los visuales pues estos, maquinalmente, están controlando el tráfico, los semáforos y los caminos más cortos y más rápidos hacia casa.

Sucedió que me llamó la atención un olor... Tras clasificarlo en mi cabeza casi automáticamente como olor a muerte, mi atención se concentró en explorar el estímulo percibido, tan poco común. Indago en la asociación con la idea de la muerte, y descubro que el olor tiene un parecido asombroso con el formol, y automáticamente lo comparo con éste (pues el olor del formol tiene la "cualidad" de incrustarse en las fosas nasales y ser muy característico). Busco a mi alrededor con la vista, y me percato de una anciana que caminaba del brazo de una mujer de mediana edad justo delante mía, y la hipótesis de que el olor sea en realidad el perfume de la anciana me sorprende y aterra.

No concibo a imaginar qué clase de persona descerebrada podría crear un perfume con olor a disolventes clorados que tira para atrás y que serviría para ahuyentar a todos los mosquitos en 1 kilómetro a la redonda. O qué clase de persona podría comprarse y usar voluntariamente tal sustancia. Y también me pregunto si la mujer de al lado no está también hasta las narices (literalmente) del discreto olorcito.

Quizás fuera un suero, pomada, crema, desinfectante o vete tú a saber. O podría ser formol de verdad y resulta que la quieren conservar... De una manera muy tóxica, por cierto. Pero a mí lo único que me parece es que aquí, en cuanto incordias, ya te ponen una patita en el ataúd. Te dan por muerto antes de que lo estés. Te quitan de en medio.
Te recuerdan diariamente y con olores, colores y estertores de muerte que eres viejo, y que tu fin se acerca... y que a ver si llega pronto que lo único que haces es incordiar.

Te matan antes de que lo hagas por ti mismo. Por ahorrarte el esfuerzo, vaya.

sábado, 16 de junio de 2012

Instrucciones para levantarse de la cama


Lo primero de todo que debe hacer antes de afrontar el día que se le presenta, es despertarse. Para ello, sírvase de un reloj-despertador, un móvil con alarma o algún sucedáneo ruidoso con regulador temporal. Es importante que la hora de estallido acústico fuera fijada la noche anterior para que el despertar sea efectivo.

Tras volver a tomar conciencia de quién es usted, quién no es y olvidar los agradables sueños nocturnos que nunca podrá alcanzar, respire hondo. Es necesario que su mente empiece a llenarse de desasosiego y agobio: seguro que tiene un día ajetreado, miles de cosas que hacer y tiempo que aprovechar. Y si no tiene nada de esto,  hoy podría ser el día en el que por fin va a atar cabos en su vida y a darle rumbo.

Supongamos pues que en este mismo momento estará usted volcado en su deseo de urgencia de no seguir perdiendo el tiempo mirando a las musarañas. Si sigue queriendo desperdiciarlo, repita el paso anterior de manera más convincente, o invéntese una vida emocionante que, cobarde de usted, no se atreve a llevar. A continuación, incorpórese en el lecho hasta quedar en ángulo recto, o lo que se viene a llamar en posición sentada. No es necesario que el esfuerzo lo haga enteramente de abdominales. Sabemos y comprendemos que la forma física puede que no sea su fuerte. ¡Y qué diablos! Se intenta levantar, bastante tiene con lo que tiene como para exigirle que lo haga atléticamente, así que ayúdese de manos o brazos (o lo que se le ocurra). Ahora es el momento en el que decide si quiere pisar el suelo por primera vez en el día con el pie derecho, el izquierdo, ambos, o no pensar en ello. Aunque después de estas instrucciones ya le hayamos condicionado a que sea consciente de cualquier decisión que tome, por mucho que crea que no la ha tomado.


Bien, extienda entonces el pie elegido (o el usted considera aleatorio) de tal forma que quede fuera de la superficie horizontal de la cama. Y precipítelo al vacío. Debe confiar que debajo de su pie, tarde o temprano, va a encontrar el suelo. Por lo general, la mayoría de las veces el suelo sigue estando ahí, lo notará cuando llegue. Existen varios niveles de alturas de cama, por lo que según de la que disponga, deberá esperar más o menos hasta comprobar si existe el suelo e incluso en algún caso podría haber requerido arrojarse literalmente al vacío confiando en que en algún momento dejará de caer y aterrizará sobre material sólido y frío. ¡Atención! Sólo para valientes. A mayor altura sobre el suelo, mayor dificultad. Si se atreve con ello, ¡adelante! (No nos hacemos responsables si acaba cayendo en el vacío para el resto de la eternidad).

Por último haga los convenientes ajustes para quedar en posición erguida. Bien bajar el otro pie o bien recomponerse de su salto al vacío. Damos por hecho que usted conoce el mecanismo de desplazamiento simple conocido como “andar” y confiamos en que lo recuerde a pesar de su embotamiento matinal. Pues bien, haga uso de este mecanismo y recuerde hacer de su día algo provechoso como se prometió en el primer paso de esta guía.


lunes, 4 de junio de 2012

Azul.


Nos destapamos porque hace algo de calor
y el silencio revolotea, visible.
El tacto se aparece como un fluído
y a la vez como una prueba de mímica.
Observo las nubes de algodón volátil
en el cielo azul, sin mirar hacia arriba.
¡Cómo me tiraría por tus ventanas!
Y esta sonrisa que no se que me quita
es porque cada vez que muero un poquito
me siento aún más viva.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Cara de idiota


Acabo de levantarme de la siesta. Son las nueve y veinte de la noche y creo que lo único que supera lo inusual de la situación es mi cara de idiota. Eso y los gritos de mi hermana, que cree que si ella no se oye cuando canta con los auriculares puestos, tampoco le escucha nadie.

He vuelto a soñar cosas indeseables, hay pesadillas que nunca dejarán de perseguirme. Son una especie de dudas que me corroerán hasta que muera. Dudas sobre qué ocurre en las cabecitas de los demás para hacer lo que hacen, y por qué a veces se oculta cierto tipo de información inofensiva.  Parece como si todo formara parte de un plan preestablecido… Pero todo eso son teorías conspiratorias mías y de la cara de estúpida que me acompaña tras levantarme. Viéndome así, quién no iba a conspirar contra mí. De todos modos, la afable condición actual que me está proporcionando la vida me hace, cuanto menos, sospechar que un futuro oscuro se me viene encima. Eso lo sé por esa especie de equilibrio universal que no te deja ser feliz demasiado tiempo, igual que tampoco te deja ser desgraciado. Todo esto me lo recuerdan los vituperios de mi madre, que día a día me hacen ser consciente de cuánto odio esta casa a pesar de que el resto de los ámbitos de mi vida sean alentadoramente positivos.

Escribir me ha hecho olvidar que me había levantado con ganas de hacer preguntas que en su momento he querido descartar de mi mente, por alegar su irrelevancia. Sin embargo, durante el sueño mi cerebro me ha hecho saber que discrepa. Pero me he calmado, aunque quizás lo mejor sea realizar las preguntas, para ahorrarme más caras de idiota próximamente. Es un engorro. Es como “pisar lo fregao” de alguien, pero es necesario, o yo lo acabo de considerar así porque no quiero soñar más cosas feas. Al menos de momento y si puede evitarse.

También sabemos que quien mucho intenta abarcar, poco acaba teniendo, así que igual acabo… No sé cómo, lo importante sería que acabaría y ya está. Porque, bueno, no saber cómo acaban ciertas cosas no supone ningún drama, ya me he hecho a la idea de que en este mundo absurdo, la circunstancia clave es la menos esperada. No voy a extenderme en hablar sobre lo absurdo del mundo y la vida, en primer lugar porque sería una disertación muy larga y con miles de ejemplos que ilustrar, y segundo, porque por mucho que lo diga, no va a cambiar nada. Tampoco se me otorgarán las llaves de las ruedas del universo para que las haga girar a mi antojo en una rabieta por parte de esas fuerzas universales que juegan con nosotros y sólo veces descansan y nos dejan en paz un rato. Pero bueno, ya tengo asumido que la absurdez va a hacer de mí lo que desee. Eso sí, esta vez no me van a dejar con cara de idiota.

Después de todo, esto pinta feo igualmente. Muy feo. Y a mi qué. Yo sólo acabo de levantarme de la siesta. Qué absurdo escribir todo esto.