miércoles, 15 de junio de 2011

Eliminando cadenas invisibles

Pues algún día tenía que pasar. Si no me enfrento a mis miedos, me seguirán persiguiendo hasta la eternidad. En cierto modo he preferido que fuera ahora, mucho mejor que dentro de unos años, cuando vaya a optar a algún trabajo y tenga que hacerme un reconocimiento médico.

Ha sido una experiencia, como muchas otras que haya podido vivir o viviré, pero en cierto modo, esta era un poco más especial, porque lo consiguiera o no, esto supone un paso grandísimo en la superación de mis miedos. Vacunas ya me quedan pocas en la vida, pero analíticas seguramente aún me quedan, así que hay que acostumbrarse cuanto antes.

En el fondo tenía ganas de que llegara este momento (bueno, eso de tener ganas cogido con pinzas o entre comillas) porque quería demostrarme a mí misma que era más fuerte que mis miedos, que nada puede conmigo. Que soy dueña de cuanto hago y cuanto quiero, que tengo el absoluto control de mi voluntad y puedo mantener la calma y serenidad en las situaciones más difíciles. Es, en cierto modo, una manera de librarme de unas cadenas invisibles que me atan y me supeditan a mis miedos. Unas cadenas que en cualquier momento pueden hacerse notar y apresarme. Y yo soy libre, no soy presa de nadie, yo elijo qué camino recorrer y sólo mi voluntad es capaz de hacerme caminar con paso firme y sin titubear.

Bueno, heroicismos aparte, lo que sí que me ha pasado es que me he medio mareado. Ha sido curioso notar cómo a pesar de no sentir dolor ninguno (bueno, el justo de la aguja, pero para eso ya me entrené ayer) he sufrido gradualmente de una pérdida curiosa de fuerzas. Si ya en sí mi fuerza no es demasiado hercúlea, y últimamente estoy más débil aún, pues imaginate, poco a poco, ir cayendo en sopor, en debilidad, esa atmósfera de dulzor paralítico que te entra cuando te mareas... Me han llevado a una camilla que había en un lado y me he tumbado. Y no estoy yo diciendo que me estoy mareando y me dice la enfermera: ¿Has desayunado? Pues es por eso.
¡Vamos, no me jodas! Yo sé de sobra que no te entra así de rápido el mareo cuando no has desayunado, y lo que es más, ¡¿cómo voy a desayunar si para hacerme una analítica tengo que estar en ayunas?! De verdad... me sacan de quicio. Pero bueno, cuando ha visto que mi tez adquiría un tono blanquecino curioso, ya me han llevado a la camilla, y me han dado un caramelo de mora, que no estaba malo, pero en cuanto me lo he metido a la boca se ha resquebrajado y partido. Luego antes de irme como aún seguía blanca, tras volverme a tumbar mi madre me subió las piernas, me entró la risa y me tragué una parte del caramelo, la más grande. Podían haberme matado con eso. Pero bueno, aquí estoy ya, en casa, sana y salva, débil y con el algodón y el esparadrapo en el brazo que me cortaba la circulación (qué bestias son), así que he cortado por la parte del codo para tener más movilidad.

Otro momento destacable ha sido antes de entrar, cuando han abierto. La gente (que no era poca) que estaba esperando en la parte de fuera, como yo, ha entrado en masa y aglomeración. Y yo, desde atrás, no he podido reprimir el pensamiento de "míralos, como cerdos entrando en el matadero". Lo que tiene el miedito, que te hace exagerar, no nos iban a matar ni mucho menos, pero la ocasión requería de un comentario así de sádico xD
Mientras esperaba mi turno, que justo han entrado los primeros de golpe hasta el 7 (yo era el 8, vaya, qué casualidad), he podido mirar cómo se les despachaba a los de delante, o al menos hasta que ha salido el primero que ha terminado y ha dejado hueco para mí. También me he percatado de que aquello de privado tenía poco, luego por la simple vergüenza no podía liarla mucho. A un pobre señor parecía que le estuvieran hurgando con saña. He pensado que como me hicieran eso a mí... Ese ha sido el hombre que me ha dejado el sitio libre. Pero al menos la enfermera se ha portado mejor conmigo. Más le valía.

Tampoco ha faltado el típico tocahuevos de antes de que abrieran, contándole a otro abuelo cómo le dolió la aguja y cuánto daño le hicieron. Gracias, simpático. Y pocas cosas dolorosas habrás sufrido tú si eso te hizo tanto daño. Lo pensé, y sé que no duele casi, pero aún así no puedo evitar tenerle respeto. Espero no tener que volver a decir la palabra miedo. Pero aunque haya ganado esta batalla, aún me quedan muchas más que tendré que superar. Que en esta haya salido victoriosa no quiere decir que sea un ejemplo extrapolable a otras circunstancias futuras. Todo está por ver, pero al menos, no he montado el numerito.

A partir de ahora, nada me puede frenar, a seguir rompiendo cadenas =)

viernes, 10 de junio de 2011

Jueves 9 de Junio - Crónicas del exilio 2.0


Son las 00:48, así que puedo decir que es jueves. Estoy viendo House. Bueno, ahora están en anuncios, ya se sabe cómo son las cadenas con las series estrella y sus horarios de prime-time. Y eso que son capítulos repetidos. Al final va a resultar que me voy a aficionar a la televisión y todo. Lo que hace la falta de internet…

Creo que en realidad es que el silencio permanente me incomoda. Conscientemente no, me relaja. Inconscientemente supongo que sí. Pero ya que tengo la mente dispersa, algo de sueño y no me apetece estudiar, prefiero algo de distracción que no provenga de mí, y la tele es lo más parecido a conversación. Al menos, anima un poco esta casa tan solitaria. Ya verás, me voy a convertir en otra persona jajaja –es broma- Tanto tiempo sola me va a trastornar, mi córtex prefrontal del cerebro, el que controla mi personalidad… Uuuhhh que interesante, que divertido. Pero no creo que pase nada. Supongo que estoy bien, sigo igual de sociable, al menos hoy (ayer) lo he demostrado.

¿Otro capítulo más? ¿Es la 1 y cuarto de la noche y empieza un capítulo de House? A la mierda la curiosidad, yo me voy a dormir.

Mentira… Sigo aquí, ya son las 2 menos veinte, pero es que este capítulo es aún más interesante que los otros. Lo bueno o malo que tiene no ver la tele a menudo es que aunque sean capítulos repetidos, no los he visto de todas formas. Pues ale, a ver si acaban los anuncios, y termina ya el capítulo. Prometo que después de este me voy a dormir, me caigo de sueño.

¡Buenos días! ¡Hay que divertido! ¿a qué no sabéis qué estoy haciendo? Estoy dictando al ordenador. Es tan divertido… Aunque me siento un poco “loquendo”, y encima tengo que deletrear algunas palabras difíciles, como la que está entre comillas. Pero aún así es genial. Acabo de pensar que hacer esto con los archivos de las diapositivas de clase tiene que ser una ventaja increíble, porque podré leerlo y dictarlo a la vez, ahorrando así mucho tiempo y esfuerzo. Pero lo mejor de todo es que con el tiempo el ordenador aprenderá a reconocer mi voz y yo cada vez podré dictarle más rápido, pero siempre con voz clara, y mi querida máquina mecanografiadora hará el trabajo por mí. Oh, qué poderosa me siento, aunque a veces me saca de quicio porque entiende lo que le da la gana y me estoy empezando a quedar afónica. Aún así he escrito ya un párrafo curiosamente largo. ¡Qué leches! ¡Me encanta esto! Ale, voy a seguir estudiando y a dejar esto descansar, me duele la garganta y todo ché. ¿Pero y lo que mola? Jajaja.

Miércoles 8 de Junio - Crónicas del exilio 2.0

Ayer martes no pasó nada destacado,  tuve tiempo más bien de poco. Por la mañana todo marchó normal. Después de comerme una ensalada césar que venía con los ingredientes en un paquetito muy majo, y que por cierto estaba muy buena, me dispuse a partir hacia la biblioteca de la playa. Allí estuve un rato estudiando con Pablo y preparé la clase con Luis, le escribí un texto en inglés yo con mis propias manos, y me di cuenta de que ha pasado mucho tiempo desde que dejé el idioma aparcado. Me costó en algún momento encontrar la expresión que quería, y la falta de perfeccionamiento del mismo hace que la posible riqueza de vocabulario quede tan sepultada mentalmente, que es muy difícil recuperarla. Para esto supongo que leer sería lo mejor, pero la verdad, encontrar libros interesantes que no sean demasiado complejos como para leerlos en inglés es algo tremendamente complicado. También he notado que he perdido soltura con la gramática. Dudo, y tiendo a hacer frases simples porque empiezo a cuestionarme si esto o aquello estaba bien y se podía poner o no. Sin embargo, a mi favor debo decir, que los errores antaño cometidos alguna vez pero corregidos, los he podido recordar. Al menos puedo reconocer cuándo algo está mal.

Entonces, cuando terminé la clase, pues al final entre una cosa y otra, se equivocó de biblioteca (¡se fue a la UA!), tuvo que venir, y la hora de clase… ya nos cerraron y me fui a coger el tram. La verdad es que aún le queda, y tiene el examen el viernes, pero yo no tengo tiempo que perder porque tengo millones de cosas que estudiar para la semana que viene, o como yo la llamo: la semana fatídica. No la llamaba así, pero se me acaba de ocurrir y me gusta. Nadie va a venir a contradecírmelo.

Ayer casi no me podía dormir. Supongo que no fue el café malo de máquina que me tomé por la tarde, porque sería muy triste que aún me durara el efecto tras tanto tiempo siendo unos inútiles polvos en agua caliente… Estuve atormentándome (sin querer, lo juro) con malvadas ensoñaciones del también ultramegafatídico día 15 (el día que me hacen los análisis, para quien no lo sepa. Les tengo pánico a las agujas clavándose en mi piel). Que desagradable, por favor. Entonces mi mente luchaba por intentar recuperar el dominio de mi voluntad aunque sólo fuera en las ensoñaciones mismas. Debo decir que recité algunas citas muy chulas, y mi teatro mental quedó estupendo. Otra de las cosas que mi malévola mente empezó a planear fue la estrategia de escondite por si los improvistos de hoy. Llegué a pensar cosas muy ingeniosas. ¡Pero no podía dormir, que era lo importante! ¡Cómo odio estar tumbada dando vueltas sin dormir y perdiendo el tiempo y horas de sueño a la vez! Es una fatal doble pérdida de tiempo y energía, pero bueno… También tengo que decir que esa cama me parece incómoda un rato, y la almohada ni te cuento. Nunca me ha molestado, pero se ve que me estoy haciendo mayor y empiezo a ser más quejica. Esto de la soledad también me está volviendo una vieja huraña, aunque espero que se solucione al volver, o al terminar exámenes.

Al que no le parece incómoda la cama es a Pablo (o no lo sé, le preguntaré cuando despierte), al pobre le ha dado la migraña y ahí lo tengo, durmiendo como un angelito. Hoy se ha venido por aquí por San Juan para hacerme compañía. Hemos jugado al tenis media hora porque el sol ha venido a jodernos y en serio, es agobiante jugar mientras el calor te asfixia. Hemos comido y nos hemos puesto una película antigua, “Las uvas de la ira”, muy buena, por cierto, una crudeza brutal. Una gran muestra del realismo de principios de los años 30. ¿Por qué una película antigua? ¿Y por qué no? Hay muchas joyas del cine, películas de las buenas (de las que ahora escasean) que tienen muchos años. Y cierto es que con el mobiliario así antigüillo del apartamento, también daba el pego. Muy vintage todo. El caso es que se ha perdido la esencia del cine. Ahora cualquiera sale en una película, y los dramas no son tan dramas, la fantasía sólo son efectos especiales uno detrás de otro… como algunas películas porno, sin argumento o con una mierda de guión. O son realmente irreales y artificiales, como esas de matar, que son tan frías, que te dejan a ti también frío e insensible, hasta tal punto que acabas pensando: pues mira, la verdad es que la solución a mis problemas sería pegarle un tiro a más de uno, si tuviera un arma y fuera tan frío como el protagonista… Se crea así una especie de “nuevos héroes”. Están los típicos superhéroes: serviciales, entregados, casi inmortales, porque se salvan de todo… O los típicos “héroes rebeldes”, también llamados “el terror de las nenas”: chulescos, fríos, insensibles, desobedientes (que sí, que mucho morbo) pero creando una idea del mundo irreal. La muerte toca a todos por igual, y tú ves con actitud chulesca que te van a dar palos por todos lados. Pero nada, la vida de las películas es tan perfecta, que hasta las cosas malas son predecibles. Y bueno, me dejo tratar muchos otros tipos de películas, pero ya en otro momento, que me he cansado de escribir por hoy. Bah, tanta palabra para decir que el cine es una mierda. Eso nos pasa por encargarles el auge de la industria cinematográfica a los yanquis. Ellos son así.

Corto de momento la conexión y más tarde reanudaré con novedades, si las hay. Qué irónico, la conexión… como si pudiera acceder a ella. Qué cosas tiene la vida.

lunes, 6 de junio de 2011

Lunes 6 de Junio - Crónicas del exilio 2.0

Ayer por fin llegué y me instalé. Cuando se fueron todos, allá por las 9, cené tranquilamente… bueno, con un solo percance, y es que parece ser que la tostadora no salta por sí sola. Claro, yo seguía haciendo otras cosas mientras esperaba, hasta que me pareció que la demora era excesiva. Entonces la paré y efectivamente, se había pasado de tueste. Vamos, que se había quemado y eso estaba más duro y más seco que una piedra. Aún así, pude salvar las tostadas, puesto que no me quedaba otro remedio, tengo las rebanadas de pan de molde contadas y justas para la cantidad de días que los utilizaré. Las salvé rascando con un cuchillo la parte excesivamente quemada y negra, sobre el fregadero, animándome porque debajo de la capa de quemado, aún había chicha de tostada sin quemar. Bien, terminé mi faena, y fue entonces cuando me percaté de que el fregadero estaba lleno de migajas diminutas y negras, hasta el escurreplatos. Habían saltado a lugares inimaginables… Menuda liada. Pero bueno, ya me entretuve luego también limpiándolo. Cené tranquilamente, con música en el ordenador, porque la verdad es que no me salió de dentro poner la tele, nunca hacen nada bueno, y si lo hacen me quedo viéndolo y no hago nada de provecho. Y claro, tanta música… al final acabé bailando un ratito. Eso al menos me permitió entrar en calor, ya que aquí por las noches refresca un poco más. Me sentí bien durante un rato. Luego me di cuenta de que era tarde y que debía hacer algo, porque si no perdería el poco tiempo que me quedaba del día. Me saqué los apuntes, los dejé encima de la mesa… y acabé leyendo. Total –me dije- aún tengo toda la semana, mañana empiezo.

Cuando terminé el libro del Marqués de Sade, no se me quedó sabor agridulce como muchos de los libros que lees, sino que esta vez se me quedó un estado interno de casi shock. Definitivamente, es un libro raro, muy diferente, tiene ideas que la verdad, no se ven todos los días. Lo peor de todo es que están argumentadas (algunos argumentos me parecen contradictorios e incluso infundamentados) pero el resto está todo bien organizado y justificado… Y claro, que te justifiquen el crimen, la violencia, el incesto, el adulterio, la prostitución y por el contrario te condenen cualquier virtud o sentimiento hacia otro ser pues, como se comprenderá, no es algo que ocurra a diario.

Con esa sensación tan extraña me fui a dormir, y me di cuenta de que esa cama es incómoda. La almohada es tan blanca que se me hunde la mitad de la cara, tal que la misma almohada me tapa la visión de ambos ojos: el que está hundido, y el que bloquea con lo que se levanta al apoyar yo mi cabeza. Es una cama pequeña y bueno, tardé en dormirme por incomodidad. Me desperté súbitamente sobre las 9 de la mañana, pero juzgué que aún no era hora de levantarse, pues seguía teniendo sueño y me acosté sobre la 1 de la noche. Así que dormí una hora más.

Y nada, ahora he desayunado en la terraza, con un sol de justicia. Al principio le parece a una que es la gloria del paraíso, pero te acaba asfixiando. Me he entrado dentro, y me he puesto a escribir, pero ya mismo me voy a poner con las prácticas, por si al final he quedado con Seira, tengo que tener ya casi todo adelantado, para ponerlo en común. Que mi vagancia y tendencia a dejarlo todo para el final y hacerlo rápido y mal no influya en mi pobre compañera de prácticas. O estudio parasitología, ¿o ampliación a la fisiología? ¿Y si me dejo alguna de las dos? Uff, que difícil todo… ¿Qué me hago hoy de comer?

Bueno,  esta mañana ha sido algo productiva, ahora esta tarde en un rato me dispongo a partir hacia Alicante con el tram para asistir a clase de Tribal, que no me lo pienso perder, por supuesto. Me acabo de acordar también que en la estación del tram del mercado hay wifi, por lo que bien cuando salga de clase, bien ahora cuando vaya (o en ambas ocasiones), me quedaré un rato allí gorroneando internet para ponerme al día de las cosas que suceden en el mundo de allá fuera, ver si mañana tengo que ir a la uni o qué y planificarme un poco las cosas. Actualizaré el blog con esta parte del diario que corresponde a hoy mismo, para dejar constancia cada vez que me conecte de todo lo que me va sucediendo. Creo que también le dejaré una carta a Pablo en su buzón de correo de Hotmail, para contarle unas impresiones superficiales del libro que terminé ayer, ahora que lo acabo de leer y tengo visión de conjunto del mismo. También me ha llamado la atención una noticia de carácter social que he observado en la televisión. No era una noticia cualquiera como las que se suelen ver normalmente, reflejaba un aspecto de la sociedad actual derivado de la vida en las ciudades. Cuando he puesto la televisión, ya estaba acabando, sólo he llegado a escuchar que 1 de cada 9 vascos (supongo que sería un ejemplo o que el estudio ha sido realizado en dicha comunidad) no tenía amigos. Así de simple. Que la soledad de estos ciudadanos vascos (y lo han extrapolado también a todos aquellos que viven en cualquier  ciudad) era cada vez mayor. Han salido dos chicos a quienes preguntaban la cantidad de amigos que tenían y contestaron ambos que 4 o 5, que podían contarse con los dedos de una mano.

Más allá de la simpleza o superficialidad que pueda parecer que tiene la noticia, lo intrínseco de la misma es inquietante y se puede extraer mucha información o mucho caldo de cultivo para un estudio social del individuo actual. Este estudio acarrea una deshumanización de los ciudadanos para con sus vecinos. Uno no se siente implicado con el resto de gente con la que convive, a pesar del hecho de que en las ciudades existe una aglomeración de gente mayor que en el campo y la cercanía o el roce con el resto de seres humanos debería generar más lazos. Por el contrario, los lazos familiares eran los que se habían fortalecido en este proceso de metropolización. Una imagen de una numerosa familia comiendo juntos en la misma casa escenificaba el comentario del narrador de la noticia.

Paradójicamente, cuanto más “en masa” conviven los individuos, estamos viendo que más individualmente se comportan. Luego es probable que en medio de un conglomerado de gente, se produzca un efecto sinérgico y los individuos acaben agobiándose con una cantidad de gente que en realidad no les aporta lo más mínimo. Me planteo que se podría declarar la obsolescencia de las ciudades como modo de organización de la vida humana. Sin embargo, la cercanía de acceso a los recursos, la comodidad de tener que desplazarse poco para obtener lo que se necesita, para ir a trabajar, dificultaría otro modo de vida en el que la distancia jugase un papel más importante. Quizás próximamente, los lazos familiares acerquen tanto a sus componentes que dichas familias acaben viviendo como vecinos, pues les es más cómodo estar cerca de aquellos con los que sienten que sí tienen un lazo, de tal manera que acaben creándose núcleos familiares en los distintos edificios o zonas de las ciudades. Aún queda mucho camino, pero si alguien se ha entretenido en analizar la sociedad, la ha estudiado y se ha llegado a presentar una noticia en los informativos del mediodía con esa temática, supongo que el efecto o el cambio respecto a otros años es bastante más notorio. Al fin y al cabo, miradme a mí… En San Juan, sin tener trato con nadie en absoluto las 24 horas del día, y aventuro que aparte de mi familia cercana (y tampoco creo que mucho), solo dos personas y mi gata podrían llegar a echarme en falta. Y fíjate que los gatos no son muy cariñosos…

Cuando tenga más tiempo seguiré con mis reflexiones por escrito, sin embargo, dejo el trabajo de este estudio a algún sociólogo. Yo no pinto nada opinando sobre lo que la gente hace o deja de hacer ni sobre lo que sienten hacia sus vecinos cociudadanos; ahora tengo que ponerme a hacer cosas: Seguir con los cálculos de las prácticas, hacer la fregaza, cambiarme e irme a coger el tram. Parece que no, pero ni aún así el tiempo me resulta suficiente, ¡ya son las 5 de la tarde! Creo que no me da tiempo a escribir la carta.
Vale, por fin conseguí sacar el peso molecular de hipoclorito sódico. Gracias a un programita friki que casi olvidaba que tenía en el móvil. Una tabla periódica con un montón de propiedades de los elementos cuando pinchas en ellos. Lo sé, es una frikada, pero lo bajé en mi ansia de meterle cosas chulas y/o entretenidas al móvil y andaba por ahí. Me ha salvado, he podido terminar la práctica 6 con éxito sin tener que recurrir a internet. 

Hoy también después de comer he visto unos diez minutillos o así de un documental sobre el espacio. Se llamaba creo que “Hunting the edge of space – The ever expanding universe”. Me ha suscitado ideas que he anotado en Word mientras lo veía. He tomado un par de apuntes rápidos de lo poco que he visto, pues ya estaba empezado cuando lo he puesto. Esto de mecanografiar (a lo cutre) está haciendo que coja habilidad con la escritura a ordenador, me alegro mucho de ello. Tiempo bien empleado. Os expondré lo que he pensado sobre ello otro día, hoy si lo hago perderé el tram.

Buenas noches, supongo, si no pasa nada nuevo que deba escribir.

lunes, 30 de mayo de 2011

Truena en seco

Truena. Truena en seco. No llueve, dejó de hacerlo hace mucho rato. Pero aún truena... Quizás lo peor de la tormenta se acerque, o puede que ya haya pasado, que se quede la pseudocalma como indicador de una tormenta que no se ve, pero nunca se ha ido.

Recuerda a llanto sin lágrima,
a sabor agridulce de dolor en vena,
sin ríos de sangre, sin violencia. 

Recuerda a tensión baja,
a gravedad cero,
a poder volar sin alas.

Recuerda a calma gris,
o a silencio pre-extático,
a grito afónico.

Recuerda a huir cobarde,
al miedo a la oscuridad,
a el final del día.

Y llueve... pero cesa.
Una y otra vez,

por miedo
a derramar demasiada agua,
por miedo
a inundar tus celestes ojos.

lunes, 16 de mayo de 2011

¿Derecha o izquierda?

¿Por qué no funciona? Click para verlo moverse
 Parece la tontería más grande del mundo, el típico dibujito de publicidad por internet que busca llamar tu atención diciendo: “¿Qué parte de tu cerebro usas más?” En mi búsqueda de información variada sobre los hemisferios cerebrales me topé con esta imagen en tipo gif animado de la bailarina. Observé la dirección a la que giraba, saqué mis conclusiones, seguí mirando: Evidentemente, debe haber truco. Entonces de pronto, gira hacia el otro lado. Cierro los ojos, los vuelvo a abrir. ¡No ha sido una ilusión, ahora está girando en sentido contrario! Sigo mirando fijamente, me fijo en la dirección de sus pies, del torso. No puedo imaginármela girando otra vez en el sentido inicial. No puede ser la perspectiva, seguro que está trucado. ¡Pero si ha cambiado de sentido delante de mis narices, yo lo he visto! No sé exactamente cómo, pero la han cambiado. A mí nadie me toma el pelo, seguro que me despisto y vuelve a cambiar. Dejo de mirar, le doy un tiempo, sin resultados, sigo mirando, sin resultados… Desvío la vista en un momento… ¡Espera! ¡Otra vez! Vaya, me lo he perdido.

Pensé que seguro que el gif contenía ambas direcciones que iban cambiando con el tiempo. Los gifs cambian con el tiempo, yo misma hice uno una vez (mucho más simple, sólo eran dos imágenes alternándose eternamente) y pude elegir el tiempo en el que las imágenes daban paso a la otra. Esto debe funcionar igual. Sin embargo, aquí lo tengo, en youtube, con línea temporal y una explicación.

He estado analizando los cambios, he puesto el mismo trozo de video varias veces y he conseguido verlo de ambas formas. Lo cual quiere decir que es un cambio de perspectiva, no me están tomando el pelo. Lo cual no me tranquiliza demasiado si no soy yo conscientemente la que es capaz de cambiar el sentido, sino mi cerebro de manera inconsciente. 

Me he puesto a intentar averiguar cómo conseguir conscientemente un cambio de dirección intentando poner a mi cerebro en situaciones en las que deba predominar un hemisferio u otro. Es difícil restringir tus procesos mentales. Es como dejar la mente en blanco, no puedes hacerlo mientras seas consciente de que estás pensando en dejar la mente en blanco. Bueno, mi proceder ha sido el siguiente: Fijándome en los pies y en el movimiento, así inicialmente la veía girando hacia la derecha, en sentido de las agujas del reloj. Uso del hemisferio derecho, visión espacial, imaginación (visualización en imagen mental) del contexto real de la bailarina. Típico pensamiento regido por el hemisferio derecho. Está girando hacia la derecha, sin duda alguna.

Ahora procedo a cambiar de hemisferio. Veamos… Cosas propias del hemisferio izquierdo… Controla el lenguaje. Está bien, sólo tengo que centrarme en escuchar el vídeo, que como está en inglés, requerirá gran parte de mis esfuerzos mentales entenderlo. ¡Efectivamente! Al poco tiempo observé cómo había cambiado.

Realicé varias pruebas más, algunas con éxito, otras no tanto. No puedo controlar todo en lo que pienso, porque mientras por ejemplo quiero volver a usar el hemisferio derecho, estoy embebida en deducciones lógicas sobre la bailarina, y cómo debe funcionar el cambio de perspectiva. O al revés. Pero aún así, a pesar de haber estado haciendo la tonta un rato, cerrando los ojos, concentrándome y haciendo diversas actividades para lograr mi propósito; ha sido un tiempo bien empleado. He visto la perspectiva, porque como predije, todo es cuestión de la misma, si bien parece ser que ésta se ve influenciada por los procesos mentales, que tras mis experiencias caseras, acepto provisionalmente a falta de mejores evidencias.

Lo que sí es evidente es que hay un truco: según en qué te fijes de la bailarina, determinarás el sentido de giro. Cuando por ejemplo el pie queda por detrás, puedes imaginar que en vez de atrás está delante. Esto no es difícil por el hecho de que es una silueta. Si no lo fuera, no funcionaría. Pausa el vídeo, imagina la otra dirección (no siempre se puede, según dónde la pares es más o menos fácil), y consecuentemente modifica con la mente el sentido hacia el que puede encontrarse la bailarina. Esto es toda especie de truco que puede haber.

Espero que os haya resultado interesante, o curioso cuanto menos. Contadme para qué lado la veíais girar inicialmente, si la habéis visto en alguna ocasión en sentido contrario a éste inicial, si habéis conseguido que gire cambiando vuestra mentalidad o pausando y con el truco de la perspectiva, o ambos.

Tip: Para los que no les funcione bien la perspectiva, aquí seguro que ya lo veis para ambos lados

jueves, 12 de mayo de 2011

Aprendiendo a caminar como una mujer. Martha Graham

Ayer fue el aniversario del nacimiento de Martha Graham, como bien Google nos dejó ver con su original Doodle.

Mañana tengo la actuación, así que la verdad es que me ha venido en el momento justo, como esas casualidades de la vida tan sospechosas. Ha venido en el momento adecuado porque ha sido muy inspirador ver a la precursora de la danza moderna y curiosear de entre lo que se cuece por la red como recuerdo suyo y algunos artículillos que la gente comparte. En concreto, el artículo que voy a citar, lo compartió Rachel Brice a través de Twitter.

Me he tomado la libertad de traducirlo (a mano, claro, no con traductores automáticos), y a pesar de que no soy nativa inglesa ni traductora, ni nada por el estilo, solo tengo un B2 (casi C1, cosas de cambio de plan de la Escuela de Idiomas), espero que encontréis el trabajo medianamente decente.

Aquí el link del artículo original: Art Works. The official blog of the National Endowment for the Arts.

Hoy marca el aniversario del nacimiento de la bailarina icónica y coreógrafa Martha Graham en Pittsburgh, Pennsylvania. Como cita el Director de Danza de la NEA Nigel Redden en la publicación de “Arts Review”  de verano de 1984, “Martha inventó el carisma”. Redden continuó diciendo “Cuando Martha Graham manifiesta un movimiento con una inclinación de cabeza o el giro de su rodilla, su impacto como intérprete y profesora es inmediatamente obvio… Y no es casualidad que un gran número de coreógrafos y bailarines activos en la danza moderna hoy en día han sido sus alumnos o han bailado en su compañía.” Para celebrar el legado de Graham, aquí está ella en sus propias palabras, como extracto de una conversación que tuvo lugar entre Graham, Redden, y Ron Protas (el director general y director artístico asociado de la compañía de danza de Graham) en la sala de profesores del Martha Graham Center en la ciudad de Nueva York.

Sí, estuve allí en los comienzos (de la danza moderna). No lo recuerdo porque he estado demasiado ocupada en tan sólo seguir adelante, ¿sabes?, no en mirar hacia el pasado. No en sentir que era una revolucionaria. No soy una revolucionaria. Soy una persona muy tradicional. El único sentimiento que tengo es que el mundo ha cambiado mucho y los jóvenes han cambiado en sus cuerpos y sus actitudes hacia la vida. Hoy tenemos vitaminas, que significan mayor fuerza. Tenemos un concurso de belleza funcionando todo el tiempo. Dieta, estupenda dieta. Por lo que ha generado un cuerpo de piernas largas y hermosas sobre todo, y gente que honra el cuerpo mucho. Siento que como bailarín o bailarina, particularmente, tienes que amar tu cuerpo. Es tu único instrumento de vida. Tienes que honrarlo. Tienes que disciplinarlo. Y lo disciplinas con técnica y preparándote para ser una voz que es, de alguna manera, universal. La danza ha cambiado y creo que estamos volviendo, en muchos aspectos, a las fuentes primarias, aunque el movimiento en sí no es primitivo. Es cuerpos altamente sofisticados y estos jóvenes son muy conscientes de sí mismos. Creo que el cambio más grande – el cambio que ellos exigen a los coreógrafos, es que ellos están mucho más altamente equipados como bailarines que cuando yo empecé…
Todo está motivado por un impulso, por una voluntad, por un rechazo o una aceptación, por una toma o expulsión de aire, que es aceptación o rechazo. Y lo que intento explicar. Intento decir que esto no es lo que llamamos abstracción en ningún sentido de la palabra. Mucha gente piensa en lo abstracto como carente de significado. Siempre les digo que el zumo de naranja es el extracto de una naranja (abstraction en inglés significa abstracción y extracto, es un juego de palabras). Yo digo, “hazlo con estusiasmo”. Porque “zest” en el diccionario sólo tiene un significado: y ese es, un trozo de la piel de un limón (otro juego de palabras con zest). Mira qué básicas son esas cosas. Ahora usamos muchos de los términos franceses, términos en cuanto a ballet. Intento tenerlos siempre traducidos. Yo misma intento no usar términos franceses , excepto cuando tengo que hacerlo. Después les digo, “Estos son términos de acción”. No me importa si es una rond de jambe, un glissade o un plié. Cada uno es un término de acción. Un pas de chat, un paso de gato. Significa algo sagrado que usar siempre que está en francés, ya ves. Maravilloso, and we get very snobbish about it. Y los niños van a casa con la idea de que han aprendido el pas de chat hoy. Pues bien, es una evolución de una cola de gato. Y eso, creo que es esencial…
Las ovaciones de pie son muy emocionantes. Sin embargo, son muy preocupantes, porque te das cuenta de que has sido tolerado como un instrumento para dar algo que la gente quiere. Una necesidad, un calor, una luz, una urgencia, y te das cuenta de que has sido un instrumento. Tú no lo creas. Tú te pones a ti mismo en una condición para ello, pero no lo creas. Uso la palabra crear muy escasamente. Siento que solo dios crea, y que nosotros somos receptivos a ello. Hablo de dios ahora como una fuerza, no como un señor con barba en el cielo…
Solía dar clase… en el Neighborhood Playhouse a Gregory Peck y Tony Randall, y tenía a Edmund O’Brien, Eli Wallach, Lorne Green y todos aquellos grandes matones, quienes decían que no querían ser bailarines. Y dije, no estoy intentando hacer un bailarín de ti. Deshonraría el arte. Pero te enseñaré a caminar como un hombre.