15-9-08
Y la redención me fue otorgada
tras eones de oscuridad.
Volví del infierno para caminar entre vosotros
mis queridas e inocentes víctimas.
Qué delicioso fue disfrutar del amanecer.
Y qué tediosas fueron las sombras.
Mas mi gran deseo, trajo terribles maldiciones:
La Muerte otra vez me acosaba.
La veía en cada lugar, poderosa
y omnipotente, ella está en todas partes.
Qué delicioso fue disfrutar del amanecer.
Y qué tediosas fueron las sombras.
Miedo a vivir para morir.
Miedo a ver rosas inmortales,
y ver cómo el tiempo las marchita
y no poder evitarlo.
Qué delicioso fue disfrutar del amanecer.
Y qué tediosas fueron las sombras.
Por fin puedo sentir de nuevo,
aunque ya no quiero hacerlo más.
El amor, la felicidad, y la alegría, sí;
pero ganan el odio, la tristeza y la soledad.
Qué delicioso fue disfrutar del amanecer.
Y qué tediosas fueron las sombras.
Puedo ser extremadamente feliz,
hacer mis sentimientos aflorar.
Y por contra puedo acabar
con todo en un segundo...
un doloroso y decisivo segundo.
Qué fina es la barrera que separa
a los mortales de su muerte.
Soy consciente de ello ahora,
pues cuando ya no tengo mi inmortalidad,
es cuando más la necesito.
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